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Quis ut Deus — ¿Quién como Dios?

Corona Angélica del Arcángel San Miguel

La vida cristiana es un combate espiritual, y Dios nos ha dado defensores. En esta antigua corona honramos a San Miguel y a los nueve coros de los ángeles, pidiendo su intercesión frente a la tentación y las gracias que necesitamos para perseverar. Es una oración de confianza, no de temor.

Origen y Aprobación

De acuerdo con una piadosa tradición, el arcángel san Miguel declaró a una persona devota que le sería grato se pusieran en uso las siguientes oraciones en honor suyo. La propagación y difusión de esta devoción se debe a una religiosa carmelita del monasterio de Vetralla, diócesis de Viterbo (Italia), muerta con fama de santidad en 1751. El 8 de agosto de 1851, el Papa Pío IX concedió indulgencias a la práctica de este piadoso ejercicio.

Una precisión

Se trata de una revelación privada, no de una doctrina de la fe. Al conceder indulgencias, Pío IX alentó la devoción y juzgó que las oraciones mismas nada contienen contrario a la fe y a las costumbres — pero no declaró con ello auténtica la revelación que hay detrás, y ningún católico está obligado a creerla, como sí lo están a creer las verdades del Credo. Los ángeles mismos, en cambio, y el valor de pedir su intercesión, pertenecen firmemente a la fe de la Iglesia, como expone el Catecismo más abajo.

Lo que enseña la Iglesia

La existencia de los ángeles — y su cuidado sobre nosotros — es la enseñanza constante de la Iglesia, expuesta con sus propias palabras en el Catecismo.

La existencia de seres espirituales, no corporales, que la sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe.

Desde su comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión.

En tanto que criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales e inmortales.

Cristo es el centro del mundo de los ángeles. Los ángeles le pertenecen.

Cómo rezar la Corona

A ser posible, delante de una imagen del santo Arcángel, hacer un acto de verdadera contrición y rezar a continuación devotamente las siguientes salutaciones.

V. Oh Dios, ven en mi ayuda.

R. Apresúrate, Señor, a socorrerme. Gloria al Padre…

  1. 1

    Coro de Serafines

    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del celeste coro de Serafines, suplicamos al Señor nos haga dignos de una llama de perfecta caridad. Amén.

    Un Padrenuestro · Tres Avemarías

  2. 2

    Coro de Querubines

    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de Querubines, quiera el Señor concedernos la gracia de abandonar el camino del pecado, y de correr por el de la perfección cristiana. Amén.

    Un Padrenuestro · Tres Avemarías

  3. 3

    Coro de Tronos

    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del sagrado coro de los Tronos, infunda el Señor en nuestros corazones un espíritu de verdadera y sincera humildad. Amén.

    Un Padrenuestro · Tres Avemarías

  4. 4

    Coro de Dominaciones

    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de las Dominaciones, quiera el Señor concedernos la gracia de poder dominar nuestros sentidos y corregir las pasiones depravadas. Amén.

    Un Padrenuestro · Tres Avemarías

  5. 5

    Coro de Potestades

    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del celeste coro de las Potestades, dígnese el Señor librar nuestras almas de las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.

    Un Padrenuestro · Tres Avemarías

  6. 6

    Coro de Virtudes

    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro de las admirables Virtudes celestiales, no permita el Señor que caigamos en las tentaciones, sino que nos libre de todo mal. Amén.

    Un Padrenuestro · Tres Avemarías

  7. 7

    Coro de Principados

    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de los Principados, dígnese Dios llenar nuestras almas del espíritu de verdadera y sincera obediencia. Amén.

    Un Padrenuestro · Tres Avemarías

  8. 8

    Coro de Arcángeles

    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de los Arcángeles, quiera el Señor concedernos el don de la perseverancia en la fe y en las obras buenas, para que podamos conseguir la gloria del paraíso. Amén.

    Un Padrenuestro · Tres Avemarías

  9. 9

    Coro de Ángeles

    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de todos los Ángeles, dígnese el Señor concedernos que nos guarden en la presente vida mortal, y después nos conduzcan a la gloria eterna de los cielos. Amén.

    Un Padrenuestro · Tres Avemarías

Después, cuatro Padrenuestros

A continuación se rezan cuatro Padrenuestros: el primero a San Miguel, el segundo a san Gabriel, el tercero a san Rafael, y el cuarto a nuestro Ángel Custodio.

Se concluye este ejercicio con la siguiente antífona y oración final:

Antífona

Gloriosísimo príncipe san Miguel arcángel, cabeza y jefe de los ejércitos celestiales, depositario de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, doméstico en la real morada de Dios, nuestra guía admirable después de Jesucristo, y de excelencia y virtud sobrehumanas, dignaos librar de todo mal a todos los que acudimos a Vos con confianza, y haced por medio de vuestra protección incomparable que adelantemos cada día en servir fielmente a nuestro Dios.

V. Ruega por nosotros, oh gloriosísimo San Miguel arcángel, príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

Oración

Omnipotente y sempiterno Dios, que con un prodigio de bondad y misericordia para la salvación de todos los hombres elegiste por príncipe de tu Iglesia al gloriosísimo san Miguel arcángel; te suplicamos nos hagas dignos de que con su benéfica protección nos libre de todos nuestros enemigos, para que ninguno de ellos nos moleste en la hora de nuestra muerte, sino que seamos conducidos por él a la presencia de tu divina Majestad. Por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Los nueve coros de los ángeles

La Escritura distingue distintas agrupaciones entre los ángeles, que la tradición cristiana ha reunido en nueve coros: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades, Principados, Arcángeles y Ángeles.

Estos nombres provienen del texto sagrado — los Serafines de Isaías 6,2, los Querubines de Génesis 3,24, y los Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades nombrados por san Pablo en Colosenses 1,16 y Efesios 1,21; san Pablo nos recuerda además en Romanos 8,38 que ningún ángel puede separarnos del amor de Dios.

Pregunta con confianza

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Bajo su protección

No estás solo en el combate. Reza hoy la Corona y pide a San Miguel y a tu Ángel de la Guarda que te defiendan.

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